La diversión siempre se impone a la adversidad

El juego de las maquinas tragamonedas es uno de los más divertidos, de los que más convoca en cualquiera de los casinos que vayamos, de hecho, esto se manifiesta claramente en la cantidad de maquinas que vemos cuando ingresamos a un casino tradicional, podemos observar claramente una superioridad de los juegos de las máquinas tragaperras por sobre el resto. Además en los casinos tradicionales, al igual que en los casinos online, las maquinas tragaperras pueden ser jugadas independientemente de la intervención de otra persona, a diferencia de los juegos de ruleta francesa o americana tradicionales o del Black Jack o del bingo y el póker, claro que cuando decimos esto, no nos referimos a sus versiones online o digitales.

Pero pareciera que detrás de toda comodidad siempre hay algo extraño, una especie de paranoia, todo aquél que ha jugado a las maquinas tragamonedas está en condición de preguntarse sobre la dificultad del juego, puesto que desde el planteo, desde la idea o la explicación, el juego resultaría ser muy fácil, sin embargo sucede que esto no es así, de hecho, la simplicidad de este juego y lo antes mencionado de no tener una presencia física, una persona delante, hace que el juego sea un tanto  más complicado.

Las combinaciones pueden ser múltiples, no hay una medida, un cálculo en la cantidad de tiradas, de líneas marcadas de intensidad de tiro o de presión que nos garantice o próxima al menos a obtener el premio mayor, con lo que el juego nos lleva tranquilamente a la suerte,  y en definitiva al azar.  Las tragamonedas, dentro de su simplicidad esconden uno de los juegos más interesantes en lo que respecta al azar y a la probabilidad.

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